Cuando siendo aun unos niños, nos portábamos como verdaderos hombres, con esos Domingos de Ramos, cuando ese gran amigo Miguel Civantos, decia ahi quedó, y la delantera miraba hacia la trasera y nos veiamos todos las caras eh, si señores, en esos principios es donde empezamos a querer ser costaleros, donde no nos importaba nada ni nadie mas que sacar a nuestros titulales y volver a guardarlos por la noche, despues de pasar por el siempre glorioso ARCO DE ELVIRA, donde despues de, ese recorrido glorioso, que ya no podiamos ni con las zapatillas de esparto, sacabamos fuerzas de donde fuese, para romper algun varal que otro, demostrando a nuestra manera, el amor que teniamos hacia ella.
Algunos años han pasado ya.